Arcimandrita Zinon. San Simón el Nuevo Teólogo. Siglo XX

San Makari, Metropolita de Moscú
San Makari, Metropolita de MoscúAl canonizar nuevos santos rusos, el Concilio Local de la Iglesia Ortodoxa Rusa resolvió: "Considerar necesario continuar estudiando en el período posconciliar canonizaciones sucesivas para glorificar otros devotos de la fe y la piedad venerados en el pueblo...". Esto da fundamento para establecer el paralelo entre los acontecimientos del presente y los acaecidos a mediados del siglo XVI. En 1547 en Moscú se reunió el Concilio en el cual quedó determinado "conmemorar a los nuevos taumaturgos de la Tierra rusa, a los que el Señor glorificó como sus santos con muchos y diferentes milagros y signos". Luego los participantes de aquel foro religioso se marcharon a sus diócesis para reunir datos necesarios para las nuevas canonizaciones. A los dos años tuvo lugar otro Concilio que se ocupó únicamente de declarar santos a los nuevos taumaturgos. El zar Iván IV lo contaría en 1551 en el discurso que pronunció en el Concilio hecho famoso por aprobar el Código de cien capítulos.
Es sintomático que en el Concilio de 1988 fuera canonizado el metropolita de Moscú y de toda Rusia, Makari, quien a mediados del siglo XVI fue el primer jerarca de la Iglesia Rusa y por cuya iniciativa se convocaron los Concilios de 1547 y 1549. En 1988 se cumplieron 425 años de su beatífico fallecimiento.
Nació en 1482 en Moscú y al administrársele el santo Bautismo le fue dado el nombre Mijaíl (Miguel), en homenaje del arcángel jefe del ejercito celestial. A fines del siglo XV ingresó en el monasterio de Bórovsk, fundado por San Pafnuti. En la vida monástica su protector celeste se hizo San Macario el Grande. Se conoce el siguiente testimonio sobre aquel período: "Durante muchos años cumplió con rigor el reglamento de San Pafnuti, portándose debidamente y poniéndose a prueba de una vida dura". Quien habría de hacerse el primer jerarca de la Iglesia Rusa se forjó espiritualmente realizando diversas proezas, leyendo y copiando libros reunidos en la excelente biblioteca del famoso monasterio, donde se formó como monje asceta, escriba y pintor de iconos. Es de señalar que el Convento de San Pafnuti contaba con iconos hechos por San Andréi Rubliov y su catedral fue pintada por Dionisio, célebre maestro ruso.
De 1523 a 1526 Makari fue superior del monasterio de Luzhsk, inmediaciones de Mozháisk; luego el metropolita Daniil lo ordenó arzobispo del Gran Nóv-gorod y de Pskov. Fue cuando empezó su labor que le granjearía la fama de ordenador de la vida eclesiástica rusa. El monje Zinovi Otenski, escritor que residió en Nóvgorod en el siglo XVI, dejó el testimonio de que en la sede de Makari "permanentemente se leían libros". Encontrándose en Nóvgorod, el santo jerarca decidió recopilar todo el repertorio religioso de Rusia. Lo propició la buena tradición librera mantenida por los jerarcas religiosos de Nóvgorod. Así, a fines del siglo XV el arzobispo Guennadi, del Gran Nóvgorod y de Pskov, compuso la primera Biblia eslava completa. El santo jerarca Makari se planteó la tarea de recopilar cuantos escritos religiosos existían en la Tierra rusa.
Esta empresa le costó más de veinte años del trabajo intenso iniciado en Nóvgorod y continuado desde 1542 en Moscú. La primera colección de 12 libros la regaló en 1541 a la catedral de Santa Sofía, de Nóvgorod. Las Meneas ampliadas y bastante complementadas constituyeron el aporte que hizo en 1552 a la catedral de la Dormición, del Kremlin. Algunos estudiosos consideran que lo hizo con motivo del décimo aniversario de su entronización en calidad de metropolita de Moscú y de toda Rusia. La tercera redacción de las Meneas la obsequió al cabo de varios años al zar Iván el Terrible. En una memoria adjunta a las Meneas depositadas en la catedral de la Dormición el primer jerarca de la Iglesia Rusa informó de las dificultades de la labor hecha por "muchos escribas diferentes, sin escatimarse para ellos plata y toda clase de honores" y habló del "provecho espiritual" para cuantos leyesen las Meneas. Interpretando esta idea, un investigador escribió: "El propósito de reunir en Moscú, a la sazón centro de la vida religiosa y política, una biblioteca metropolitana al servicio de toda Rusia con toda su jerarquía, se manifestó con la máxima suasión y sencillez en la memoria citada".
Las grandes Cheti Meneas (Menologio General) redactadas por Makari recogieron las obras de literatura religiosa traducidas en los albores de la escritura eslava, así como las primeras obras originales rusas. De estas últimas la más antigua es el Verbo sobre la Ley y la Gracia, del metropolita de Kíev, Ilarión (siglo XI). Del período posterior, son las obras del obispo Kiril Tu-rovski, del hiúmeno Daniil, del metropolita Grigori Tsamblak, del escritor Pajomi Serb y de otros autores. Pero predominan los famosos escritores y teólogos bizantinos. Además de los textos teológicos, las Meneas contienen información de lógica y geografía, así como documentos de historia patria (cartas, mensajes, etc.).
Las Meneas acusan una gran labor textológica y de redacción realizada con los antiguos escritos eslavos y griegos.
Su escritura es uncial simplificada; las hojas son de gran tamaño y tienen columnas cada una; su número varía de mes en mes y alcanza en algunos 1.500. Por haberse encuadernado en varias ocasiones, las Meneas de la catedral de Santa Sofía y de la de la Dormición no conservaron los nombres de sus escribas. Pero, para sacar la copia destinada al zar trabajaron 50 escribas. Las grandes Meneas de Makari constituyeron la fuente principal para las otras compuestas en el siglo XVII: las de Miliutin, las de Tulúpov, las de santo jerarca Dimitri de Rostov.
El metropolita Makari fue también promotor de la primera exposición sistemática de la historia rusa: bendijo redactar el libro genealógico de los zares rusos. Su nombre está también en los orígenes de la impresión de libros religiosos rusos. "Apóstol", de 1564, el primer libro con colofón, fue impreso con su bendición por el diácono Ioann Fiódorov.
El metropolita Makari coronó en 1547 al primer zar ruso: Iván IV. Lo alentó con sus mensajes durante la campaña de Kazan en 1552 y luego lo recibió solemnemente junto con los moscovitas felicitándolo con motivo de la victoria. Consagró la catedral de San Basilio erigida en la Plaza Roja en homenaje de la conquista de Kazan.
Es imperecedero el mérito que ante la Iglesia Rusa contrajo el metropolita Makari canonizando a los santos rusos. En los Concilios de 1547 y 1549 fueron canonizados a nivel nacional los santos rusos que se habían venerado hasta entonces en distintas localidades. Dichos Concilios contribuyeron al auge de la literatura.
Santo jerarca Makari es algo así como un Simeón de Metafraste ruso. En las "Leyendas de los Santos" que suele insertarse en los originales de iconos, leemos: "El santo y piadoso y divino Makari, taumaturgo y metropolita de Moscú y de toda Rusa, pintó muchos santos iconos y escribió libros y vidas de los santos padres para el año entero de las Cheti Meneas; como él, nadie había escrito de los santos de Rusia, y mandó conmemorarlos y lo reglamentó en el Concilio, y pintó una imagen de la Dormición de la Santísima Madre de Dios".
Glorificando a los santos rusos, el metropolita Makari fue interlocutor de muchos ascetas devotos que eran sus contemporáneos y más tarde fueron canonizados por la Iglesia Rusa: Trifon de Pechenga, Alexandr de Svir, Daniil de Pereyaslavl, San Basilio de Moscú, loco y vidente por gracia de Cristo, y otros. Muchos contemporáneos testificaron la beatitud personal y la vida ascética del metropolita Makari, cuyo nombre figura en el "Libro llamado Descripción de los Santos de Rusia", monumento hagiográfico ruso del siglo XVII.
El metropolita Makari fue canonizado debido a la santidad de su vida, manifestada por mediación de su don de perspicacia, y también debido a los grandes méritos que contrajera ante la Iglesia.







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