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A
mediados del siglo XIV se fundó el gran monasterio de Troitse Serguievskaia.
Su fundador el beato Sergio (en la vida mundana Bartolomé), era
hijo de boyardos de Rostov, Cirilo y María, que se habían
trasladados a vivir más cerca de Moscú, en Radonez. A los
7 años, Bertolomé comenzó sus estudios. Con mucha
ansiedad deseaba el aprendizaje, pero ello no le resultó fácil.
Apenado por esto día y noche pedía al Señor abrirle
el aprendizaje de los libros. Cierta vez buscando en el campo caballos
perdidos, vio debajo de un roble un desconocido anciano vestido de negro.
El monje rezaba. El joven se le acercó y relató su pena.
Con atención escuchó al joven, y el anciano comenzó
a rezar por su ilustración. En tanto tomando un cofre, tomó
un trozo de prosforá y bendiciendo con él a Bartolomeo,
dijo: "Toma, joven y cómelo, - esto se te da como emblema
de la benevolencia Divina y el entendimiento de las Sagradas Escrituras."
Bendición ésta que obtuvo el joven: el Señor le dio
inteligencia, memoria y el joven comenzó a adquirir fácilmente
la sabiduría de los libros.
Después de este milagro en el joven Bartolomeo se afianzó
aún más el deseo de servir a Dios. Quiso aislarse como los
antiguos beatos, pero el amor a los padres lo mantenía junto a
la querida familia. Bartolomeo era tímido, taciturno y no hablador,
era condescendiente con todos y cariñoso, no se exasperaba y mostraba
una total obediencia a los padres.
Comúnmente sólo comía pan y agua y en los días
de abstinencia no tomaba ningún alimento. Después de la
muerte de los padres dejó la herencia para su hermano menor Pedro
y junto con su hermano mayor Estéban fue a habitar a unos 10 kilómetros
de Radonez en un tupido monte cerca del río Conchúry. Los
hermanos cortaban los árboles a mano y así construyeron
una celda y una pequeña iglesia. Esta iglesia fue bendecida por
el sacerdote enviado por el metropolita Feognósto, en honor de
la Santísima Trinidad. Así se originó el famosísimo
convento del beato Sergio.
Pronto Esteban dejó a su hermano y fue superior del monasterio
"Bogoiavlensky" (o del ruso: "Aparición Divina"),
en Moscú y padre espiritual del gran príncipe. Bartolomeo,
como monje con el nombre de Sergio, cerca de dos años habitó
sólo en el bosque. Es imposible imaginar cuantas tentaciones soportó
durante este tiempo el joven monje, pero con paciencia y oración
logró sobrellevar todos los obstáculos. Jaurías de
lobos rondaban su celda, había osos, pero ningún animal
le prodigaba daño. Cierta vez el beato del desierto le dio pan
a un oso que se acercó a su celda, a partir de entonces el animal
comenzó a visitar seguido al beato Sergio, quien compartía
con él el ultimo pedazo de pan.
Por más que el beato Sergio trataba de ocultar sus devociones su
reputación se divulgó y atrajo a otros monjes que deseaban
la salvación bajo su orientación. Comenzaron a pedirle que
tomara la bendición para ser sacerdote y abad. Sergio no lo aceptó
durante mucho tiempo, pero después de sentir un perseverante pedido
de una voz del Cielo, dijo: "Desearía obedecer que hacer obedecer,
pero temiendo al juicio Divino me pongo a la voluntad de Dios." Esto
fue en 1354, cuando el beato Alexis comenzó como metropolita catedrático
de Moscú.
La vida y obra del beato Sergio en la vida del monaquismo ruso tiene un
especial significado porque inició la vida eremítica, organizando
fuera de la ciudad el convento comunal. Organizado bajo nuevos parámetros
el convento de la Santísima Trinidad, al comienzo tuvo que soportar
grandes carencias; las "casullas" (en ruso - riza) eran de una
tela común teñida, los utensilios eclesiásticos eran
de madera, en el templo en lugar de velas iluminaban astillas, - pero
los devotos ardían por su celo. El beato Sergio daba a la hermandad
el ejemplo de gran abstinencia, profunda contrición y firmeza implacable
en la ayuda de Dios. En los esfuerzos y hazañas iba él primero
y la hermandad lo seguía.
Cierta vez el convento quedó sin reservas de pan. El mismo abad
para conseguir ganar algunos trozos de pan, construyó un atrio
para la celda de un hermano. En momentos de gran necesidad, por los rezos
de la hermandad, inesperadamente llegaba piadosa ayuda. Luego de unos
años de inaugurado el convento, campesinos comenzaron a poblar
los alrededores. No lejos de allí, había una ruta hacia
Moscú y al norte, por lo cual los ingresos del convento comenzaron
a crecer, y al igual que el convento de Kievo Pechersky, comenzó
a prodigar limosnas y a aceptar bajo su protección enfermos y peregrinos.
Hasta Constantinopla llegaron las noticias acerca del beato Sergio, y
el patriarca Filofey le envió su bendición y su decreto
por el cual se aprobaban las nuevas reglas de la vida ermitaña
comunitaria aplicadas por el fundador del convento de la Santísima
Trinidad. El metropolita Alexis admiraba al beato Sergio, como amigo,
le encomendaba reconciliar príncipes enemistados, le encargaba
importantes facultades y lo preparaba como sucesor. Pero él rehusó
este nombramiento.
Cierta vez el metropolita Alexis quiso condecorarlo con la cruz de oro
por su trabajo pero Sergio contestó: "Desde la infancia no
usé oro, a la vejez con más razón quiero mantenerme
en la humildad" - y decididamente declinó de sí tal
honor.
El gran príncipe Dimitry Ivanovich, llamado Donskoy, honraba al
beato Sergio, como a un padre, y le pedía bendición para
la lucha contra el khan tártaro Mamay. "Vé, vé
con confianza príncipe y confía en Dios!" - le dijo
el beato anciano y le dio a dos devotos monjes: Peresvet y Oslábia
quienes perecieron como héroes en la batalla de Kulikov.
Durante su vida ya el beato Sergio realizaba milagros y era partícipe
de sublimes confesiones. Cierta vez tuvo la aparición magnánima
de la Madre de Dios con los apóstoles Pedro y Juan, La que prometió
Su protección al convento. Otra vez vió una luz inigualable
y muchos pájaros llenando el aire con sus magníficos trinos,
y tuvo la revelación, de que muchos monjes se reunirían
en su convento. Treinta años después de su beata desaparición
(28 sep. 1392), se abrieron sus santas reliquias.
El convento de Troitse Serguievskaia se expandió en todas direcciones
fundando muchos nuevos reductos. El convento englobaba como una red todo
el norte y lo concentraba hacia la iglesia, y a la parte central del gobierno
de Rusia - Moscú. Durante su vida el beato Sergio organizó
y coordinó conventos como Kiryátsky, (cerca del río
Kiryáts, en el principadoa de Vladimir), Golutvín (en Kolomna),
Símonov en Moscú, Visotsky, cerca de Serpujóv, Boriso-Glebsky,
cerca de Rostov, Dubénsky, en honor de la guerra de Kulikóv,
Pokróvsky, cerca de Borovsc, Avramiev cerca de Chujlomá.
Después de la desaparición del beato Sergio sus seguidores
fundaron también conventos: como Sávvin Storoyevsky (cerca
de Zvenígorod), Zhelezno-bórsky (cerca de Gálich),
Voscresensky, cerca de Obnor, al norte de la provincia de Iarosláv,
Ferapóntov, Kirilóv-Belosersky y otros. Como amigo del beato
Sergio, tenemos a san Esteban evangelizador del país de Perguí. |