Arcimandrita Zinon. San Simón el Nuevo Teólogo. Siglo XX

El santo jerarca Ignati Brianchanínov
El santo jerarca Ignati BrianchanínovEl santo jerarca Ignati, nombre laico Dimitri Brianchanínov, nació el 5 de febrero de 1807 en Pokróvskoe, poblado de la gobernación de Vólogda. La antiqua familia noble de Brianchanínov procede del boyardo Mijaíl Brianko quen cayó como héroe en la batalla de Kulikovo bajo el confalón del gran príncipe san Dimitri Donskói. Aunque la juventud de Dimitri Brianchanínov coincidió con el período de afición de las clases cultas a la mística no cristíana, desde su niñez se sintió atraído por el purísimo ideal de la vida espiritual y la imagen angélica, es decir, por el monacato y la suprema "ciencia de las ciencias". Al reconocer a la Santa Iglesia Ortodoxa como la mayor autoridad terrenal, toda su vida aspiraba a comprender activamente la Tradición y el espíritu de la Ortodoxia, y a concordar con éste toda su vida. A la edad de 15 años, por voluntad de su padre, Dimitri fue matriculado en la Escuela Superior de Ingenieros de San Petersburgo. Como aventajado estudiante, el joven pronto llega a la conclusión de que para llegar a heredar la vida eterna, el único fin de la vida humana en la tierra, las ciencias humanas no le son útiles. "Si empleo todo el tiempo de la vida terrenal para la búsqueda de conocimientos que se limitan a esta vida terrenal, entonces ¿qué llevaré conmigo hasta más allá de los límites de la substancia bruta?.. Quien se satisface con los conocimientos que proporciona la filosofía, no sólo no recibe nociones correctas sobre Dios, sobre sí mismo y sobre el mundo espiritual, sino que, al contrario, se contagia con nociones perversas, que corrumpen la mente y la hacen incapaz de tratar con la Verdad porque es contagiada y deteriorada por la mentira... La filosofía, habiendo sido engendrada por la caída del hombre,, contribuye a esta caída, la enmascara, la preserva y la alimenta. Teme a la doctrina de la Verdad, porque ésta es una condena mortífera para ella". En busca de la verdad, Dimitri ruega celosamente a Dios que "no lo sacrifique al error", y el Todopoderoso le manda una idea salvadora:
Monasterio de san Nicolas, en Babaev, del fallecimiento del santo jerarca Ignati"Hay que estudiar la fe en sus fuentes, en las escrituras de los Santos Padres", cuya santidad "garantiza su fidelidad; hay que elegirlos como instructores". El joven lee atentamente las obras de los Santos Padres de la Iglesia Ortodoxa y siente admiración por la maravillosa concordancia de sus doctrinas. Se le abre la verdad a la cual su alma tanto aspiraba: la cognición, de "lo que hizo Cristo por la humanidad, en qué consiste la caída del hombre y por qué era necesario el Redentor", y escribe:
"El único camino a la salvación consiste en seguir indeclinablemente los preceptos de los Santos Padres... La lectura de sus obras me ha convencido con toda claridad de que la salvación en el seno de la Iglesia Rusa es indudable, de lo que están privadas las religiones de Europa Occidental, porque no han conservado la integridad dogmática y moral de la Iglesia de Cristo originaria... Me ha mostrado que todas las ocupaciones, placeres, honores y privilegios terrenales son juguetes vanos, con los cuales los niños adultos juegan para perder la felicidad eterna... Todo lo terrenal no vale nada ante Cristo, Dios Todopoderoso. ¡No vale la pena servirle al mundo visible y ocuparse de el! Pues éste recompensa a sus servidores dándoles primero juguetes, luego el ataúd y la putrefacción, la oscuridad del futuro, los sollozos de los familiares y el rápido olvido. Los servidores de Cristo tienen otras recompensas: pasan la vida de aquí estudiando la Verdad e huyéndose en ella. Así transformi^S dos, se compenetran con el Espíritu Santo y entran en Ía eter^ ya informados brevemente habiendo preparado su fe en ella, y enterados de la salvación... Hoy hay muchos conocimientes diversos, pero el conocimiento de la Verdad ha abandonado a la gente" A la edad de 20 anos Dimitri decide firmente ingresar al cuerpo de los servidores de Cristo, "abandonar el mundo y consagrar su vida terrenal a la tarea de conocer a Cristo y asimilarse a El" porque "ha encontrado la Verdad y la ha visto cláramente para desearla" A la brillante carrera laica prefirió desididame la vocacion de ser humilde servidor del Senior, teniendo en su corazón a un solo Creador Misericordioso.
La vieja Vologda, ciudad donde Dimitri Brianchaninov tomo el habitoEn la consecucion de deseos espirituales, Dimitri traba conocimiento con los monjes del monasterio de la Presentation, de Valaam , y con los de la laura de san Alejandro Nevski. Bajo la influencia de las conversaciones con el hieromonje Leonid (+l841), futuro starets del ermitorio de Opta, se convierte en su hijo espiritual y decide seguirle
En el camino hacia la vida monacal, Dimitri tivoque sifrir muchas penas y contrariar la voluntad de sus superiores como de padres.No bien termina su brillante carrera en la Escuela Superior de Ingenieros en 1826, cuando en seguida entrega su solicitud de dimision. El propio emperador Nicolas, que conocia personalmente a Brianchaninov, trato de convencer de que no abandonara su carrera, pero fue inutil. La dimision le fue denegada, pero ya en 1827 el futuro santo jerarca fue licenciado por estar gravemente enfermo. Al obtener la libertad, Dimitri ingresa inmediatamente como novicio al monasterio de san Alexandr Svirski, en la gobernacion de Olenets, donde entonces residia el starets Leonid. Por su verdadera humildad Dimitri recibio la especial gracia de Dios. Un dia, al cumplir la obediencia en el refectorio,puso el plato en la ultima mesa, a la cual estaban sentados los novicios y dijo para sus adentros: " Reciban de mi, siervos de Dios, este servicio humilde". De subito sintio el extraordinario efecto de la. "Cayo en su alma una dulce consolacion" plegaria que le hizo incluso tambalearse y que no le abandono por mas de veinte dias. Otra vez tuvo una vision en la que el venerable Alexandr Svirski le anunciaba que tenia que pasar al otro monasterio.
Monasterio de san Alexandr de Svir. La catedrl de la TransfiguracionDios quiso que Dimitri, antes de tomar el hábito, peregrinase largo tiempo por diversos monasterios. Un año más tarde, Leonid se trasladó con sus discípulos al ermitorio Ploschánskaya de la celda eparquía de Oriol. Para aquel entonces a Dimitri ya no le bastaba con la guía espiritual del starets Leonid. Pronto, en un sueño, recibió de Dios la visión de la Cruz, lo que testimoniaba su "renuncia sincera al mundo y a todo lo terrenal", y le anunciaba sufrimientos purificadores. Después de esta visión, el starets Leonid permitió a Dimitri Brianchanínov y a su amigo Mijaíl Chijáchev llevar una vida ascética independiente en una aislada. Sin embargo, pronto el starets Leonid y sus discípulos tuvieron que trasladarse al ermitorio de la Presentación, fundado por Opta, en la eparquía de Kaluga. Allí la salud de Dimitri empeoró a más no poder. Al mismo tiempo, su madre enfermó gravemente y le mandó una carta rogándole que viniera a verla.
Después de visitarla, Dimitri se fue al monasterio de san Cirilo, de Novoezersk, pero a causa del clima húmedo es presa de una fiebre cruel y regresa a Vólogda. Un poco recuperado, con la bendición de Stefán, obispo de Vólogda, Dimitri pasa a hacer su voto de obediencia en el ermitorio de la Dormición, en Semigorodnoe, y en el monasterio de san Dionisio, en Glushitsi, en la eparquía de Vólogda.El 28 de junio de 1831, el obispo Stefán ordena monje a Dimitri Brianchaninov y le da el nombre de Ignati en honor al hieromártir san Ignacio el Teóforo. El 25 de julio del mismo año, el jerarca de Vólogda ordena a Ignati como hieromonje, y en enero de 1832 lo designa superior del monasterio de san Grigori Peishemski, en Lóptovo. De las actividades del Ignati, que hizo un gran aporte al resurgimiento del monasterio, se enteraron en San Petersburgo. Al mismo tiempo, la duquesa Ana Orlova-Chesmenskaya, famosa benefactora, a la cual Mijaíl Chijachev y el hiúmeno Ignati habían conocido a través del archimandrita Foti, superior del monasterio de Yuriev, de Nóvgorod, y celoso defensor de la Ortodoxia, solicitó que Ignati fuera trasladado a un monasterio con clima más sano. En 1833, el hiúmeno Ignati fue llamado a la capital y el propio emperador Nicolás le encomendó dirigir el , situado cerca de San Petersburgo, con el fin de transformarlo en un monasterio modelo.
El archimandrita Ignati, que entonces tenía 27 años, tuvo que restablecer los templos y edificios, y ocuparse de la agricultura. Pero su preocupación principal fue instituir un orden riguroso en todo, según las reglas monásticas, y arreglar el bienestar espiritual interno. Para la cofradía el archimandrita Ignati no era sólo jefe, sino también starets, o sea, un padre espiritual, que imponía el espíritu del verdadero monacato basándose en la doctrina de los Padres de la Iglesia. De día, se dedicaba a la administración y de noche se entregaba a la oración y a otras proezas monásticas sin dejarse ver. Nos referimos al testimonio de Sofonia, arzobispo de Turkestán, que conocía al santo jerarca desde su niñez, cuando eran amigos y soñaban juntos con encerrarse en un monasterio lejano para entregarse al ascetismo y trabajar sencillamente en las más humildes obediencias monásticas. Pasaron muchos años y el archimandrita Sofonia visitó a su amigo en el ermitorio de san Sergio. Como había oído decir que el superior vivía en el lujo, preguntó:
"Pues, padre Ignati, ¿dónde están nuestros sueños sobre la ermita, sobre la vida severa y llena de privaciones?" Sin decir una palabra, por toda respuesta, el archimandrita Ignati lo llevó a una habitacion apartada donde Sofonia vio paredes vacías, un icono con una lamparita inapagable, una humilde en el suelo y nada más. Así el verdadero asceta Ignati, guiado por su espíritu de la hu mildad, ocultaba a la gente sus proezas monásticas.
En el ermitorio de san Sergio, el superior era visitado frecuentemente por hombres de distinto rango y a cada uno tenía que dedicarle tiempo. A pesar de ese modo de vida, que parecía ser desorganizado, en su interior el archimandrita Ignati siempre seguía siendo el ermitaño asceta, en cuales quiera condiciones era internamente concentrado y hacía constantemente la oración a Jesús. Le bastaba sólo una mirada para comprender el alma de un hombre, y mantenía largas conversaciones con quienes buscaban sincermente la salvación a quienes ilustraba con la palabra de Dios y con los preceptos y consejos de los Santos Padres. El archimandrita Ignati intercambiaba cartas con muchas personalidades religiosas y laicas: con Filaret Amfiteátrov, metropolita de Kíev; con Filaret Drosdov, metropolita de Moscú; con el escritor Nikolái Gógol, entre otros. El almirante Najímov, héroe de la guerra de Crimea, recibió piadosamente el icono del santo jerarca Mitrofani de Vorónezh, que le fuera enviado a Sebastopol por el santo jerarca Ignatí.
En el ermitorio de san Sergio el archimandrita Ignati pasó por duras pruebas. El enemigo del género humano lanzó toda su ira contra el asceta: "Se levantaron y empezaron a silbar las serpientes de la envidia, la maledicencia y la columnia; aquí fui sometido a castigos graves, largos y humillantes, sin juicio y sin la menor investigación...- escribió después el santo jerarca Ignati -. ¡Te agradezco Señor y mi Dios por todo lo que me ha pasado! ¡Te agradezco por todas las penas y tentaciones que me enviaste para purificar y curar mi alma y mi cuerpo manchado y ulcerado por los pecados! ¡Perdona y salva aquellos instrumentos, que Tú usaste para mi curación, aquella gente que me injuriaba! ¡Bendícelos en el siglo presente y futuro! ¡Considera meritorio lo que ellos hicieron por mí!"
En su palabra de consolación a los apenados monjes el archimandrita Ignati escribió: "Vamos a hacer como Cristo! ¡Vamos a resignarnos como El!.. no vamos a cuidar nuestro honor, no vamos a quitarle nuestra cara a los escupitajos, ni nuestras mejillas a las bofetadas; no vamos a buscar la gloria, la belleza ni los placeres que pertenecen a este mundo; vamos a realizar el peregrinaje terrenal como peregrino que no tiene dónde reclinar la cabeza; vamos a recibir la difamación de la gente, la humillación y el desprecio como atributos inalienables del camino que elegimos; vamos a luchar tanto en forma abierta como oculta contra los designios de la soberbia, destituir con todas nuestras fuerzas estos designios del hombre antiguo que animar su ego bajo diversos pretextos verosímiles. Entonces el Hijo de Dios, quien dijo: "Habitaré y andaré entre ellos" (2 Cor. 6.16), aparecerá en nuestro corazón y nos donará el poder y la fuerza para maniatar al que es robusto, depredar sus vasos y pisar al áspid y al basilisco... Se nos dio el mandamiento de seguir a Cristo y llevar nuestra cruz. Esto significa que debemos siempre estar dispuestos a morir con placer y alegría por Cristo... Los que aman a Cristo y los que le siguen manifiestan y prueban su empeño recóndito con el hecho de que soportan toda pena que El manda, la soportan no sólo con calma, sino también con perseverancia, con celo, con alegría y con gratitud, cifrando en Cristo todas sus esperanzas.Esa paciencia es un don de Cristo, y lo recibirá quien lo pida con su oración humilde y constante a Cristo, comprobando que es sincero su deseo de obtener el inapreciable don espiritual de la paciencia, forzando y violando dolorosamente el corazón renuente a aguantar todas las penas y tentaciones que se le presentan y suceden".
Agotado por graves enfermedades y viendo el deseo de la dirigencia eparquial de privarle de su cargo de superior del ermitorio de san Sergio, en 1847 el archimandrita Ignati presenta su solicitud de dimisión, pero sólo le conceden vacaciones para que se haga tratamiento en el monasterio de san Nicolás, en Babaev, de la eparquía de Kostromá.
El archimandrita Ignati tomó otras vacaciones por enfermedad en 1856, y las pasó en el ermitorio de la Presentación, fundado por Opta, en la eparquía de Kaluga, con el fin de preparar para sí un ascetario y luego mudarse allí para siempre. Pero Dios quiso que todavía sirviera a la Iglesia en el rango de obispo.
Al cabo de sus casi veinticuatro años pasados en el ermitorio de san Sergio, el santo jerarca Ignati lo dejó en pie de prosperidad, y en este lapso, en el cenobio fueron construidos tres nuevos magníficos templos. En este ermitorio, el santo jerarca Ignati escribió la mayoría de sus obras religiosas, editadas más tarde bajo el titulo de "Experiencias ascéticas". El 13 de octubre de 1857, por decreto imperial, el archimandrita Ignati fue designado obispo del Cáucaso y del mar Negro. Su ordenación tuvo lugar el 27 de octubre en la catedral Kazanski de San Petersburgo. El 4 de enero de 1858, el santo jerarca Ignati llegó a la ciudad de Stávropol y empezó a dirigir la eparquía, que estaba desorganizada incluso en el sentido civil a causa de los choques armados con los musulmanes montañeses. Una de las primeras preocupaciones inaplazables del santo jerarca fue arreglar debidamente el funcionamiento del Consistorio, expulsando de allí a las personas que ponían sus intereses personales por encima de los de la Iglesia. Esto le exigía mucho trabajo y le acarreaba grandes dolores. En su empeño de perfeccionar incansablemente sus actividades pastorales, el obispo Ignati imponía penas suaves a los clérigos culpables, pero era implacable y terrible con los incorregibles. El santo jerarca Ignati concedía gran importancia a la educación religiosa. Accediendo a su petición, el Seminario de Stávropol fue trasladado a edificios nuevos. En su memorándum "Sobre la necesidad de un Concilio dedicado al estado actual de la Iglesia Ortodoxa Rusa" propuso: "Crear estatutos de los centros docentes religiosos conforme a los estatutos monásticos para que la vida de los educandos sea práctica y estrictamente cristiana, para que adquieran hábitos firmes en la piedad y para que conozcan bien el oficio y se acostumbren a las oraciones y a vida eclesiástica". El santo jerarca se preocupaba incansablemente por que los feligreses tuviesen ilustración cristiana y por que las bibliotecas eclesiásticas y parroquiales fuesen siendo provistas de los libros de orientación estrictamente ortodoxa.
En víspera de la Reforma Campesina, el santo jerarca Ignatí envió a los sacerdotes dos llamamientos, en los cuales expuso un criterio evangélico (según Le, 12.13-15) y ordenó que se guiaran por éste. Los pastores de la Iglesia, si se les pedía un consejo sobre la cuestión campesina y el reparto de la tierra, tenían que convencer a todos que obraran ins-prirándose en la exigencia evangélica de amor al prójimo, y de la inadmisibilidad de la corrupción, pero se les prohibía categóricamente dar consejos incluso confidenciales sobre el aspecto material del asunto. Por sus criterios expuestos en estos llamamientos el santo jerarca Ignatí fue acusado calumniosamente por Hertzen en su revista "Kólokol" (La campana).
Durante su estancia en el Cáucaso, el santo jerarca Ignati escribió sus famosas obras: "Obsequio al monacato contemporáneo" que contiene doctrina sobre la organización de la vida exterior e interior de los monjes, "Acerca de los diversos estados de la naturaleza humana respecto al bien y al mal", "Acerca de la visión de los espíritus", "Acerca de la salvación y la perfección cristiana", "Acerca de los milagros y las señales". En el último trabajo se expone la doctrina cristiana sobre los milagros y sobre el futuro advenimiento del Anticristo.
En los tres años y medio de su obispado, la eparquía del Cáucaso y el mar Negro alcanzó pleno bienestar, pero sus acciones chocaban a menudo con la oposición de las autoridades eclesiásticas. El santo jerarca Ignati escribió sobre esto a su hermano Piotr Brianchanínov: "Soy pacífico ante las acciones del metropolita de Moscú y de otros, porque no se realizan sin connivencia de Dios, y Dios le lleva al hombre hacia las metas espirituales por los caminos que, aparentemente, tienen carácter de disgustos y desgracias".
Sus graves enfermedades no abandonaban al santo jerarca Ignati, y el 24 de julio de 1861 solicitó al Santo Sínodo, que se le licenciase y se le dejase ir al monasterio de san Nicolás, de Babaev. La solicitud fue acogida, y el 13 de octubre, el obispo Ignati con varios discípulos llegó al monasterio de san Nicolás, de Babaev, que por entonces estaba arruinado. La fe firme en la ayuda de Dios, la sabiduría y la experiencia ayudaron al santo jerarca Ignati a mejorar en breve plazo la situación material del cenobio, reparar los edificios y edificar un majestuoso templo en honor al milagroso icono de la Madre de Dios de Iberia.
El camino elegido por el santo jerarca Ignati es característico para muchos archipastores de la Iglesia Rusa: el santo jerarca Tijon de Vorónezh abandonó la cátedra y se fue al monasterio de Zadonsk; el primer obispo de la eparquía del Cáucaso, Ieremia, terminó su vida en un ascetario del monasterio de Cuevas de Nizhni Nóvgorod; el santo jerarca Feofán el Recluso se retiró al monasterio Vyshenski. Pero al jubilarse, estos jerarcas no interrumpían su servicio cristiano en bien del prójimo: algunos de ellos se convertían en orantes que rogaban incansablemente por toda la humanidad, mientras que otros, desde su ascetario seguían iluminando al mundo con sus obras inspiradas por Dios. El santo jerarca Ignati seguía haciendo ambas cosas.
Todo el tiempo libre que le quedaba después de cumplir las normas de oraciones y de la administración del monasterio, lo dedicaba a los trabajos literarios. En el monasterio de san Nicolás, de Babaev, terminó de redactar muchas de sus obras, entre ellas "Otechnik", recopilación de máximas y ejemplos de la vda del monacato antiguo, y "Obsequio al monacato contemporáneo". La última incluye el magnífico ensayo "Acerca de la paciencia para con las penas" que expone la doctrina de los Santos Padres de la Iglesia sobre la actitud cristiana, que permite convertir las penas en instrumento de salvación del alma cristiana. Allí mismo preparó para la publicación cuatro volúmenes con sus obras:
"Experimentos ascéticos", "Sermón ascético", "Obsequio al monacato contemporáneo" y "Otéchnik". La primera edición de las obras del santo jerarca, impresa entre 1865 y 1867 por cuenta del editor I. Glazunov, supera en calidad a las dos ediciones actualizadas un poco, estereotipadas de 1886 y 1905. En el monasterio escribió muchísimas cartas, en las que se reflejan sus valiosísimas experiencias espirituales. Actualmente conocemos más de 800 de sus cartas, la mayoría de las cuales todavía espera su publicación.
Las obras del santo jerarca Ignati no son reflexiones teóricas, sino una experiencia viva del asceta que llevaba una vida santa, basada en la Escritura Sagrada y en la Tradición de la Iglesia Ortodoxa. Decía a su hermano Piotr que no hablaba ni escribía de alguna proeza ascética sin comprobarla con su propia experiencia y sin estudiar sus consecuencias. Las obras del obispo Ignati tienen el sello de la gracia de Dios. Escribió a S.Necháev, procurador general del Santo Sínodo: "En mi vida hubo momentos - ora durante graves aflicciones, ora después de un largo silencio - en que en mi corazón aparecía "la palabra", que no era una palabra mía, pues me consolaba, me enseñaba y me llenaba de vida incorruptible y de alegría, y después se iba. A veces yo tomaba nota de los pensamientos que tanto me iluminaban en esos momentos felices, las leía más tarde, y veía que no eran palabras mías, sino que procedían de un medio superior y que se quedaban como precepto".
Uno de los mayores méritos del santo jerarca Ignati consiste también en que interpretó la doctrina ascética de los antiguos Padres de la Iglesia sobre la vida cristiana para aplicarla al estado contemporáneo de la sociedad humana.
El santo jerarca Ignatí empezó a prepararse para su muerte con bastante anticipación. La enfermedad se iba agravando, pero él la vencía: "No teman - escribió - no moriré hasta que no haya terminado mi servicio a la humanidad y no haya entregado la palabra de la verdad..." Solía decir a la gente que le rodeaba: "Cuando me vaya a morir, no llamen al médico, déjenme morir como cristiano..." Al final de su vida el santo jerarca contemplaba a menudo las revelaciones celestiales y decía que le era difícil volver su mente a los quehaceres terrenales.
El santo jerarca falleció el 30 de abril de 1867, el Domingo de las Miróforas, segundo domingo después de la Pascua. El oficio de cuerpo presente parecía más a una solemnidad eclesiástica, según se dice: "Se puede saber si el difunto estaba bajo la gracia de Dios, si durante su entierro, la tristeza de los presentes se disuelve en un regocijo inefable". El ataúd con el cuerpo de santo jerarca fue paseado en torno a la catedral, y al son del cántico "Cristo ha resucitado", fue sepultado en la iglesia menor del hospital, consagrada al venerable Sergio de Rádonezh y al santo jerarca Juan Crisóstomo. Después de su fallecimiento, el santo jerarca Ignati se presentó milagrosamente a varias personas acompañado de cántico angélico:
"Luchador por la Ortodoxia, hacedor de penitencia y oración, gran maestro, modelo de los jerarcas, inspirado por Dios, gloria y alabanza del monaquismo, con sus escrituras purificaste a todos nosotros. Eje espiritual, nuevo Crisóstomo, ruega la Palabra de Cristo Dios - la llevabas en tu corazón - que nos done la penitencia antes de la muerte". En otra ocasión el jerarca Ignati dijo: "¡No se preocupen por lo terrenal! ¡Todo esto no es más que un sueño, la vida terrenal no es más que un sueño! ¡Todo lo que escribí en mis libros es verdad! El momento se aproxima, purifiqúense con el arrepentimiento, prepárense para el éxodo. El tiempo que vivimos aquí es sólo un instante, sólo un sueño... Oren ininterrumpidamente". En la necrología publicada por V. Askochenski, correligionario del difunto santo jerarca, en su revista "Domashnia Beseda", el obispo Ignati se denomina "gran starets". Leonid, obispo de Dimítrov escribió a Piotr Brianchanínov: "Confío en que la gente ortodoxa rusa aprenderá poco a poco las enseñanzas del difunto santo jerarca. Si tratan de encontrar, encontrarán en su vida y escritos lo que alimenta el alma de todo el mundo". La biografía más completa del santo jerarca Ignati con la exposición de su doctrina y con muchas de sus obras y cartas inéditas, fue redactada por L. Sokolov y publicada en Kíev en 1915.
Con sus obras inspiradas y su vida el santo jerarca Ignati mostró a todos los que buscan el camino a la salvación, un ejemplo de pleno sacrificio en aras del cumplimiento estricto de los mandamientos evangélicos y de la fidelidad a Jesucristo y a los altos ideales de la vida cristiana en medio de todas las falsedades de la vida humana. Desde junio de 1988, las reliquias del santo jerarca se guardan en el templo de El Salvador, en el monasterio de la Presentación, del Togla, en Yaroslavl.







since 15 oct 2001

Rambler's Top100

© Orthodoxworld.ru 2001-2008

Rambler's Top100