|
Desde los tiempos antiguos, el encuentro de Abrahán con los tres
hombres se ha convertido en sujeto del arte religioso. Una de las más
antiguas representaciones de este acontecimiento es el mosaico de la mitad
del siglo VI de la iglesia de San Vital en Rávena.
Los tres jóvenes están sentados a la mesa bajo la encina
de Mambré, esperando la comida. Los gestos característicos
de las manos testimonian que hablan entre ellos. Sus cabezas están
rodeadas por nimbos. ¿Quiénes son estos tres personajes?
Ya en el Biblia se dice que el mismo Dios se le apareció a Abrahán.
¿A cuál de estos tres se ha dirigido Abrahán con
el apelativo de "¡Señor!"?
La interpretación de la aparición de los tres peregrinos
a Abrahán es uno de los problemas más difíciles.
En la base de la enseñanza cristiana se encuentra el dogma de la
Trinidad del único Dios. Dios existe en tres hipóstasis:
Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Tres hipóstasis
de Dios, indivisibles e inconfundibles: es la consubstancial Santísima
Trinidad. Jesucristo es el Dios Hijo, que se ha aparecido a los hombres
en forma corpórea, "bajo el aspecto del siervo": es el Logos, el
Verbo de Dios, que contiene en sí toda la plenitud y el sentido
del ser. Sobre Jesucristo, el Hijo de Dios, en el momento del bautismo
descendió el Espíritu Santo y se oyó "la voz del
cielo que dijo: Éste es mi Hijo, mi predilecto". Esta voz era
la de de Dios Padre. Todo el episodio fue la revelación de la Santísimaa
Trinidad, la Trinidad Neotestamentaria.
La incomprensibilidad de la Santísima Trinidad ya fue reconocida
en el momento en que este dogma fue aceptado por la Iglesia (en el siglo
IV). Antes, en el siglo II, uno de los Padres de la Iglesia, san Justino
el Filósofo, ya enseñó que, aunque la "Sagrada Escritura
dice que Dios se ha revelado a Abrahán... este no fue Dios Padre.
Dios Padre siempre ha estado en los cielos, no se ha revelado nunca a
nadie y con nadie ha hablado nunca directamente". Y san Juan Crisostomo
dijo, que "a Abrahán se le aparecieron juntos los ángeles
con su Señor". Esto también fue entendido en el sentido
de que a Abrahán se le apareció Dios Hijo con dos ángeles.
En cambio, san Agustín pensó que a Abrahán se le
han aparecido tres ángeles bajo la forma de peregrinos, que fueron
mandados por Dios y personificaban a Dios. La argumentación de
los Padres de la Iglesia, al valorar este hecho del que estamos hablando,
no se distingue en coherencia y rigor. También ellos se contradicen
en las deducciones.
A pesar de esto, en Europa occidental se ha consolidado la enseñanza
de san Agustín, que ha encontrado su expresión en el arte
hasta tiempos mucho más tardíos. Una ilustración
de ello puede ser el cuadro, de la escuela de Rembrandt, "Abrahán
y los tres ángeles".
En la Rus, en cambio, se consolidó la idea de que, bajo la forma
de los tres peregrinos que visitan a Abrahán, se esconde la Santísima
Trinidad, es decir el Dios Trino y Uno. Y como esta visita tuvo lugar
mucho antes de la encarnación humana del Dios Hijo, que ha traido
el Nuevo Testamento, a la Trinidad que se le aparece a Abrahán
se le llama Trinidad Veterotestamentaria.
La
imagen de la Trinidad Veterotestamentaria como representación del
Dios Trino y Uno se ha formado, precisamente, en la antigua Rus y, en
profundidad, no tiene analogías en el arte religioso representativo
a escala mundial.
La idea de consubstancialidad, indivisibilidad e inconfundibilidad de
las hipóstasis de la Santísima Trinidad ha recibido su más
plena expresión en la obra de Andrei Rubliev.
En el icono de Andrei Rubliev no están representados ni Abrahán
ni Sara. También se omiten como no esenciales todos los detalles
y particulares del relato bíblico. La imagen presenta sólo
a la Santísima Trinidad y es tan concreta como el mismo dogma trinitario.
La imagen está construida en una composición semiovalada,
ya que el óvalo es el símbolo de la perfecta igualdad y
equilibrio. Como si de este icono hubiera hablado de ello Gregorio Palamas:
"He aquí que el Dios Uno es tres hipóstasis, y las tres
hipóstasis son un Dios Uno".
Las alas de los ángeles, que se tocan y superponen, separan un
espacio indefinible en el que se forma el plan divino, separándolo
del espacio normal. Junto a éste, la perspectiva invertida y la
composición semiovalada crean un fuerte efecto especial, de forma
que a quienes miran el icono les parece encontrarse en su fuego: el Dios
Trino y Único determina, ahora y para siempre, su suerte personal,
la suerte de cada hombre individual y la suerte de todos los hombres de
todos los tiempos.
El centro compositivo de la imagen es la copa con la cabeza del becerro
que está sobre la mesa. Aquí encontramos el símbolo
del sacrificio, que el Dios Trino y Uno cumple para la redención
de los pecados de los hombres. Manda a la crucifixión y a la muerte
al Hijo, que se encarnará a imagen del hombre. Al entrar en el
mundo bajo forma humano, Dios Hijo acepta la infancia humana, las humillaciones
y los sufrimientos humanos, la dolorosa muerte en la cruz y la resurrección
como hombre.
Los dedos de las manos divinas bendicen el sacrificio expiatorio. Los
nimbos, blancos "como la luz", resplandecen sobre las alas de los ángeles
con una luz de santidad no terrestre. En esta representación de
la Santa Trinidad, ¿quién es Dios Padre? ¿Quién
es Dios Hijo? ¿Y quién es Dios Espíritu Santo? Muchos
han probado a contestar estas preguntas. Pero no se han encontrado indicios
claros que pudieran ayudar a hacer una distinción entre las hipóstasis.
La esencia de la Trinidad es incomprensible. La Trinidad es indivisible.
Hay un límite en la posibilidad de penetración del gran
misterio de la Trinidad por parte del hombre. Andrei Rubliev ha logrado
llegar a este límite... La Trinidad de Rubliwv se ha convertido
en un modelo para los iconógrafos rusos. Han aparecido muchas representaciones
en las que se ha reproducido la composición de Rubliev. Pero todas
este imitaciones y "reproducciones" ceden el puesto al prototipo.
En el Concilio de los Ciento, desarrollado en Moscú en 1551, el
zar Iván el Terrible expuso: "Ahora los iconógrafos dibujan
una cruz en el nimbo del ángel que está en el medio, o bien
en los nimbos de los tres ángeles; en cambio, en los iconos antiguos
no se dibujaba tal cruz en el nimbo". Y el zar pedía "ver, según
los divinos canones, cómo fue oportuno pintar esto". La decisión
del Concilio dice: "Los iconógrafos deben pintar los iconos como
en los modelos antiguos, como Andrei Rubliev, y suscribirlos: "Santa Trinidad",
y no tienen que hacer nada a su modo".
De esta forma se prohibó, ya desde entonces, tomarse la osadía
de distinguir entre las hipóstasis de la consubstancial Trinidad...
Pero los iconógrafos han creado imágenes de la Trinidad
("Trinidad Neotestamentaria"), que contrastaron plenamente con la concepción
del eterno e inconcebible Dios Trino y Uno. Un ejemplo patente de esta
clase de iconos es el icono de Novgorod, la "Paternidad".
Dios Padre, "al que nadie ha visto nunca", se representa como un anciano
con canas, "viejo de días"; Dios Hijo está representado
bajo la forma de un niño que está sentado en las rodillas
del Padre y sujeta en las manos una esfera azul con la paloma dentro:
el Espíritu Santo.
Dios Padre no se puede ver ni representar. A través de su hijo,
Dios se ha revelado bajo la forma de hombre durante el tiempo de permanencia
entre los hombres, pero Dios Hijo fue "el primero de todo" y será
siempre y no sabemos cómo era su rostro antes de la encarnación.
La representación de Dios Hijo bajo forma de niño sentado
en las rodillas de Dios Padre es una inaceptable y no canónica
aplicación del tiempo a Dios, cuya existencia no tiene ni principio
ni fin. Si Dios Hijo ahora es un niño, esto quiere decir que "fue
el tiempo" cuando Él no existió, y "será el tiempo"
cuando Él crecerá, pero todos estos cambios son de orden
temporal y no encuentran ningún sentido en el orden eterno.
El Espíritu Santo se representa como una paloma. Dios Espíritu
Santo se ha revelado a los hombres bajo forma de paloma, durante el bautismo
de Jesucristo, y también bajo forma de lenguas de fuego que bajaron
sobre los apóstoles. Cómo era el Espíritu Santo en
su Ser, fuera del tiempo y del espacio, no lo sabe nadie.
Los iconógrafos pintaban de vez en cuando iconos de la "Trinidad
Neotestamentaria". La Iglesia generalmente se refiere a ellos con prudencia
y espíritu crítico y prohibe pintarlos. |