La entrada de Jesús en Jerusalén

El Bautismo
Revelación. Novgorod. Siglos XV — XVI Del Bautismo de Jesúscristo hablan los cuatro evangelios canónicos. He aquí cómo lo presenta el Evangelio de Mateo (3,13-17):
Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
El bautismo de Jesús manifiesta su naturaleza divina: en el mundo ha aparecido el Hijo de Dios encarnado en forma humana. Esta es la Epifanía.
Dios aparece al mismo tiempo bajo tres hipóstasis: Dios Hijo, Jesús: Dios Espíritu Santo, que ha bajado sobre Jesús en forma de paloma, y Dios Padre, que se ha manifestado por su voz. He aquí el epifania de la Santísima Trinidad (Trinidad "neotestamentaria").
Recibido el bautismo, Jesús fue al desierto y allí ayunó durante cuarenta días. Y el demonio lo tentó por tres veces. Pero Jesús venció las tentaciones y, de regreso a Galilea, inició su enseñanza. "El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos... (Lc 4,18).
Desde este momento, Jesús aparece como Mesías (del hebreo mesiha, "ungido", en griego "Cristo"). E inicia su gran servicio.
Las imágenes del Bautismo del Señor, llamadas también Epifanía (de nuestro Señor Jesús cristo), fueron muy populares en la Rus. Uno de los ejemplos de iconos de este tipo es la imagen de la Epuifanía de Novgorod, finales del siglo XV - principios del XVI.
El centro lógico y compositivo del icono es la figura de Cristo. Jesúscristo, desnudo, recibe el bautismo de purificación en el Jordán: según la iconografía fijada, en la ribera izquierda del río Jordán se representa a Juan el Bautista; en la ribera derecha, a los ángeles (su número en los iconos de la Epifanía varía de tres a cuatro).
Juan Baptista ejecuta el acto del bautizar, poniendo la palmo de la mano derecha sobre la cabeza de Jesúcristo; en la mano izquierda tiene la cruz, símbolo de la misión salvadora de Cristo y símbolo del Nuevo Testamento, de la Nueva Alianza concluida entre Dios y los hombres.
El bautismo. El Greco. Siglo XVI Los dos manantiales que bajan de la montaña se unen en un solo río, el Jordán. Los espacios agudos y precisos sobre el fondo de tonalidad rojo pardo de las riberas crean la ilusión de un alejamiento de las montañas que se levantan hacia el cielo; ya aquí se puede ver una rara y bien exitosa tentativa de transmitir la profundidad del espacio.
A los pies de Jesúscristo se pueden distinguir en el agua dos pequeñas figuras. La masculina simboliza el río Jordán, la femenino el mar. Estas figuras son sorprendentes restos de la antigedad pagana, que han penetrado y se han consolidado en la iconografía de la imagen ortodoxa de la "Epifanía". También está fijada su procedencia: se utilizan para ilustrar las palabras del Salmo 114,3: "Lo vio la mar y huyó, retrocedió el Jordán". Este hecho, en las primeras y más antiguas representaciones del Bautismo, ha sido representado de forma tradicional y habitual por la antigedad: el mar y el río se representaban con pequeñas figuras antropomórficas. Su "huida" y el "retroceder" se volvieron vagos.
El bautismo. Piero della Francesca. Siglo XV A veces, junto a estas pequeñas figuras también se representa la serpiente, que corresponde al versículo 13 del Salmo 74: "quebraste las cabezas de los montruos en las aguas".
Los ángeles, representados en las imágenes del Bautismo de Jesúscristo, personifican a los padrinos, cuya tarea es acoger a los bautizandos, cuando salen del agua.
En el icono también encontramos la imagen simbólica de la paloma, que representa al Espíritu Santo, y la nube de la que ha salido la voz de Dios Padre.
Las figuras de los ángeles "construyen", por así decirlo, los peldaños de las escaleras, que se levantan de la tierra hacia el cielo. También las riberas del Jordán ascienden escarpadamente. Todo se dirige hacia arriba. En el centro de todo está Jesúcristo. He aquí la Epifanía.
Confrontemos los iconos de la "Epifanía" con los cuadros europeos del "Bautismo de Cristo".
Así, El Greco (1541-1614) trata de no alejarse demasiado de la tradición iconográfica bizantina (precisamente era griego de origen), pero el pathos del cuadro ya se pierde de modo significativo.
Con mayor razón se puede decir esto del "Bautismo de Cristo" de Piero della Francesca. Este cuadro, lleno de luz y de espacio, es bellísimo, pero parece, en sustancia, solamente un relato formal del bautismo de Jesúcristo. Y la figura del personaje que está detrás de Juan el Bautista transmite prosaísmo y cotidianidad a todo cuanto está sucediendo.






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