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Del Bautismo de Jesúscristo hablan los cuatro evangelios canónicos.
He aquí cómo lo presenta el Evangelio de Mateo (3,13-17):
Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán
donde Juan, para ser bautizado por él. Bautizado Jesús,
salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al
Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre
él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este
es mi Hijo amado, en quien me complazco».
El bautismo de Jesús manifiesta su naturaleza divina: en el mundo
ha aparecido el Hijo de Dios encarnado en forma humana. Esta es la Epifanía.
Dios aparece al mismo tiempo bajo tres hipóstasis: Dios Hijo, Jesús:
Dios Espíritu Santo, que ha bajado sobre Jesús en forma
de paloma, y Dios Padre, que se ha manifestado por su voz. He aquí
el epifania de la Santísima Trinidad (Trinidad "neotestamentaria").
Recibido el bautismo, Jesús fue al desierto y allí ayunó
durante cuarenta días. Y el demonio lo tentó por tres veces.
Pero Jesús venció las tentaciones y, de regreso a Galilea,
inició su enseñanza. "El Espíritu del Señor
sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena
Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y
la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos... (Lc
4,18).
Desde este momento, Jesús aparece como Mesías (del hebreo
mesiha, "ungido", en griego "Cristo"). E inicia su gran servicio.
Las imágenes del Bautismo del Señor, llamadas también
Epifanía (de nuestro Señor Jesús cristo), fueron
muy populares en la Rus. Uno de los ejemplos de iconos de este tipo es
la imagen de la Epuifanía de Novgorod, finales del siglo XV - principios
del XVI.
El centro lógico y compositivo del icono es la figura de Cristo.
Jesúscristo, desnudo, recibe el bautismo de purificación
en el Jordán: según la iconografía fijada, en la
ribera izquierda del río Jordán se representa a Juan el
Bautista; en la ribera derecha, a los ángeles (su número
en los iconos de la Epifanía varía de tres a cuatro).
Juan Baptista ejecuta el acto del bautizar, poniendo la palmo de la mano
derecha sobre la cabeza de Jesúcristo; en la mano izquierda tiene
la cruz, símbolo de la misión salvadora de Cristo y símbolo
del Nuevo Testamento, de la Nueva Alianza concluida entre Dios y los hombres.
Los dos manantiales que bajan de la montaña se unen en un solo
río, el Jordán. Los espacios agudos y precisos sobre el
fondo de tonalidad rojo pardo de las riberas crean la ilusión de
un alejamiento de las montañas que se levantan hacia el cielo;
ya aquí se puede ver una rara y bien exitosa tentativa de transmitir
la profundidad del espacio.
A los pies de Jesúscristo se pueden distinguir en el agua dos pequeñas
figuras. La masculina simboliza el río Jordán, la femenino
el mar. Estas figuras son sorprendentes restos de la antigedad pagana,
que han penetrado y se han consolidado en la iconografía de la
imagen ortodoxa de la "Epifanía". También está fijada
su procedencia: se utilizan para ilustrar las palabras del Salmo 114,3:
"Lo vio la mar y huyó, retrocedió el Jordán".
Este hecho, en las primeras y más antiguas representaciones del
Bautismo, ha sido representado de forma tradicional y habitual por la
antigedad: el mar y el río se representaban con pequeñas
figuras antropomórficas. Su "huida" y el "retroceder" se volvieron
vagos.
A veces, junto a estas pequeñas figuras también se representa
la serpiente, que corresponde al versículo 13 del Salmo 74: "quebraste
las cabezas de los montruos en las aguas".
Los ángeles, representados en las imágenes del Bautismo
de Jesúscristo, personifican a los padrinos, cuya tarea es acoger
a los bautizandos, cuando salen del agua.
En el icono también encontramos la imagen simbólica de la
paloma, que representa al Espíritu Santo, y la nube de la que ha
salido la voz de Dios Padre.
Las figuras de los ángeles "construyen", por así decirlo,
los peldaños de las escaleras, que se levantan de la tierra hacia
el cielo. También las riberas del Jordán ascienden escarpadamente.
Todo se dirige hacia arriba. En el centro de todo está Jesúcristo.
He aquí la Epifanía.
Confrontemos los iconos de la "Epifanía" con los cuadros europeos
del "Bautismo de Cristo".
Así, El Greco (1541-1614) trata de no alejarse demasiado de la
tradición iconográfica bizantina (precisamente era griego
de origen), pero el pathos del cuadro ya se pierde de modo significativo.
Con mayor razón se puede decir esto del "Bautismo de Cristo" de
Piero della Francesca. Este cuadro, lleno de luz y de espacio, es bellísimo,
pero parece, en sustancia, solamente un relato formal del bautismo de
Jesúcristo. Y la figura del personaje que está detrás
de Juan el Bautista transmite prosaísmo y cotidianidad a todo cuanto
está sucediendo. |