La entrada de Jesús en Jerusalén

La Natividad
La Natividad de Cristo. Suzdal. Siglo XVI Recordemos la historia del Nacimiento de Cristo. Después de la Anunciación, el arcángel Gabriel dejó a la Virgen. En ella se estaba cumpliendo el misterio intangible: Dios se ha hecho hombre. También José fue un hombre normal y las dudas no le abandonaban.
En aquel tiempo vino la orden de hacer el empadronamiento. José y Maria marcharon de Nazaret a Belén. Aquí, cerca de Belén, por la noche, en una gruta, nace el Hijo de Dios. A los pastores que custodiaban el rebaño "la gloria del Dios los envolvió en su luz" y se les apareció el arcángel Gabriel para anunciarles que en Belén había nacido el Salvador. Los pastores fueron a la gruta y encontraron a Maria con José y el Niño...
Por aquel entonces, llegaron a Jerusalén unos magos y preguntaron dónde había nacido el Rey de los judíos, porque habían visto resplandecer la estrella de Belén. Los magos, conducidos por la estrella de Belén, se pusieron en camino y, al llegar a la gruta, vieron al Niño con la Madre y le adoraron y ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Veeamos cómo muestra la Natividad el icono ruso.
En el centro está la Virgen Maria, que yace sobre un gran manto. Detrás de ella se encuentra la gruta, y en ella, en un pesebre, envuelto con fajas, está el Niño. Esto significa que la Virgen se encuentra dentro de la gruta, cerca del pesebre. En la gruta, sobre el pesebre, vemos al buey y al asno, que se inclinan sobre el Niño. En la Rus no conocían bien a los asnos, por lo que representaban caballos en su lugar.
De lo alto desciende sobre la gruta un rayo de luz. Es la luz de la estrella de Belén. En la parte superior, a la derecha, bajo los montículos del icono, se dibujaba tradicionalmente al arcángel Gabriel, que se inclina hacia un pastor. Este pastor representa la multitud de pastores. A izquierda, hay tres ángeles.
Adoración de los magos. Rejn Medio. Principios del siglo XVMás abajo, bajo los ángeles, están representados los magos, generalmente sobre caballos. Son tres: uno joven, otro de mediana edad y el tercero viejo, en representación de todas las edades del hombre. Uno es de tez oscura. Los magos personifican todas las naciones de la tierra. En la edad media dieron nombre a los tres magos: "El primero se llama Melchor, es viejo, lleva el pelo canoso y larga barba... El segundo, Gaspar, es joven, lampiño y rosado de cara. El tercero, Baltasar, es muy oscuro y también lleva barba...." Abajo, a la derecha, están sentadas las comadronas, lavando al Niño. El Niño está representado dos veces: en la gruta y en manos de la comadrona. Abajo, a la izquierda, se encuentra José. Preso de la duda, apoya la cabeza inclinada sobre la palma de la mano izquierda. Delante de él... no se sabe quién. Se piensa que es el demonio, que le mete en José la angustia y la duda. Pero también existe otra versión, según la cual este personaje es el profeta Isaías, que predijo el nacimiento del Niño de la Virgen.
Los iconos rusos de la Natividad están llenos de luz y de alegría. El rojo del manto sobre el que yace la Madre de Dios representa la alegría, la indecible belleza de la Natividad, pero también el futuro sacrificio...
La Natividad de Cristo. Salzburg. Principios del siglo XV También existen variantes más detalladas de la Natividad, en las que se cuenta la fuga de Maria con el Niño y con José a Egipto y la matanza de los inocentes: en la parte de abajo, a la derecha, se suele representar al rey Herodes y, junto a él, un guerrero con lanza sobre la cual hay un niño atravesado (se sobreentiende una multitud de guerreros y otra multitud de niños) y otros detalles...
En el arte, la Europa occidental cuenta de otra manera la Natividad.
La gruta se ha convertido en una barraca de madera o bien en un establo, en cuyo se custodió el rebaño. En un cuadro pintado por un desconocido pintor medieval alrededor del año 1420, es un tugurio en el que se ven rocas, según la tradición que habla de una gruta. Aquí del recién nacido Niño y de su Madre llegan los magi con los regalos. Los rostros del Virgen y el Niño están pintados sobre un fondo de aureolas, con inscripciones en su interior que indican "quién es aquel personaje." También la cabeza de José se pone sobre el fondo de una mesita ovalada, que "rivaliza" en su forma con los nimbos. Esto es interesante, porque, en Europa, durante mucho tiempo no supieron responder a la interrogación de si era necesario representar a José con nimbo o sin él, es decir, si José formaba parte de la asamblea de los santos. En muchos cuadros, José está sin nimbo. Aquí, en cambio, tenemos una mesita ovalada y luminosa, que es casi una aureola.
El techo del tugurio es más alto que la torre del edificio; esto simboliza el tamaño de la casa en la que ha acontecido la Natividad...






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