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Recordemos la historia del Nacimiento de Cristo. Después de la
Anunciación, el arcángel Gabriel dejó a la Virgen.
En ella se estaba cumpliendo el misterio intangible: Dios se ha hecho
hombre. También José fue un hombre normal y las dudas no
le abandonaban.
En aquel tiempo vino la orden de hacer el empadronamiento. José
y Maria marcharon de Nazaret a Belén. Aquí, cerca de Belén,
por la noche, en una gruta, nace el Hijo de Dios. A los pastores que custodiaban
el rebaño "la gloria del Dios los envolvió en su luz" y
se les apareció el arcángel Gabriel para anunciarles que
en Belén había nacido el Salvador. Los pastores fueron a
la gruta y encontraron a Maria con José y el Niño...
Por aquel entonces, llegaron a Jerusalén unos magos y preguntaron
dónde había nacido el Rey de los judíos, porque habían
visto resplandecer la estrella de Belén. Los magos, conducidos
por la estrella de Belén, se pusieron en camino y, al llegar a
la gruta, vieron al Niño con la Madre y le adoraron y ofrecieron
dones: oro, incienso y mirra.
Veeamos cómo muestra la Natividad el icono ruso.
En el centro está la Virgen Maria, que yace sobre un gran manto.
Detrás de ella se encuentra la gruta, y en ella, en un pesebre,
envuelto con fajas, está el Niño. Esto significa que la
Virgen se encuentra dentro de la gruta, cerca del pesebre. En la gruta,
sobre el pesebre, vemos al buey y al asno, que se inclinan sobre el Niño.
En la Rus no conocían bien a los asnos, por lo que representaban
caballos en su lugar.
De lo alto desciende sobre la gruta un rayo de luz. Es la luz de la estrella
de Belén. En la parte superior, a la derecha, bajo los montículos
del icono, se dibujaba tradicionalmente al arcángel Gabriel, que
se inclina hacia un pastor. Este pastor representa la multitud de pastores.
A izquierda, hay tres ángeles.
Más
abajo, bajo los ángeles, están representados los magos,
generalmente sobre caballos. Son tres: uno joven, otro de mediana edad
y el tercero viejo, en representación de todas las edades del hombre.
Uno es de tez oscura. Los magos personifican todas las naciones de la
tierra. En la edad media dieron nombre a los tres magos: "El primero se
llama Melchor, es viejo, lleva el pelo canoso y larga barba... El segundo,
Gaspar, es joven, lampiño y rosado de cara. El tercero, Baltasar,
es muy oscuro y también lleva barba...." Abajo, a la derecha, están
sentadas las comadronas, lavando al Niño. El Niño está
representado dos veces: en la gruta y en manos de la comadrona. Abajo,
a la izquierda, se encuentra José. Preso de la duda, apoya la cabeza
inclinada sobre la palma de la mano izquierda. Delante de él...
no se sabe quién. Se piensa que es el demonio, que le mete en José
la angustia y la duda. Pero también existe otra versión,
según la cual este personaje es el profeta Isaías, que predijo
el nacimiento del Niño de la Virgen.
Los iconos rusos de la Natividad están llenos de luz y de alegría.
El rojo del manto sobre el que yace la Madre de Dios representa la alegría,
la indecible belleza de la Natividad, pero también el futuro sacrificio...
También existen variantes más detalladas de la Natividad,
en las que se cuenta la fuga de Maria con el Niño y con José
a Egipto y la matanza de los inocentes: en la parte de abajo, a la derecha,
se suele representar al rey Herodes y, junto a él, un guerrero
con lanza sobre la cual hay un niño atravesado (se sobreentiende
una multitud de guerreros y otra multitud de niños) y otros detalles...
En el arte, la Europa occidental cuenta de otra manera la Natividad.
La gruta se ha convertido en una barraca de madera o bien en un establo,
en cuyo se custodió el rebaño. En un cuadro pintado por
un desconocido pintor medieval alrededor del año 1420, es un tugurio
en el que se ven rocas, según la tradición que habla de
una gruta. Aquí del recién nacido Niño y de su Madre
llegan los magi con los regalos. Los rostros del Virgen y el Niño
están pintados sobre un fondo de aureolas, con inscripciones en
su interior que indican "quién es aquel personaje." También
la cabeza de José se pone sobre el fondo de una mesita ovalada,
que "rivaliza" en su forma con los nimbos. Esto es interesante, porque,
en Europa, durante mucho tiempo no supieron responder a la interrogación
de si era necesario representar a José con nimbo o sin él,
es decir, si José formaba parte de la asamblea de los santos. En
muchos cuadros, José está sin nimbo. Aquí, en cambio,
tenemos una mesita ovalada y luminosa, que es casi una aureola.
El techo del tugurio es más alto que la torre del edificio; esto
simboliza el tamaño de la casa en la que ha acontecido la Natividad...
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