La entrada de Jesús en Jerusalén

La Anunciación
La Anunciación. Constantinopla. Siglo XIV La escena de la Anunciación se encuentra en el Evangelio de Lucas (1,26-38). El arcángel Gabriel se le apareció a la Virgen Maria y le trajo la buena noticia. "María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios". La Anunciación y la Inmaculada Concepción son acontecimientos tan extraordinarios, que muchos tratados se han dedicado a ellos. En el curso de los siglos también se ha desarrollado la iconografía de la Anunciación. La iconografía no preve una narración detallada. La imagen transmite solamente la esencia del acontecimiento llamada con una sola palabra: Anunciación.
Una de las imágenes más antiguas de la Anunciación es el icono conocido como "la Anunciación de Ustiug", pintado en la primera mitad del siglo XII en Novgorod.
La Anunciación di Ustiug. Novgorod. Siglo XII«La Anunciación de Ustiug» es uno de las variantes más concisas de esta imagen. En ella no hay detalles secundarios. El arcángel Gabriel se dirige a la Virgen Maria. Su actitud es estática y equilibrada. Del final del manto (echado sobre los hombros) pende una pequeña piedra, y los bien definidos pliegues verticales refuerzan la expresión de paz. Maria, vestida con un omophorion (túnica) de color rojo vino y un manto (chiton) de color azul oscuro, escucha al arcángel. Su expresión expresa el consentimiento. La Anunciación ha sorprendido a la Virgen Maria durante el trabajo: en la mano izquierda sostiene un ovillo de lana, cuyo hilo cuelga de la mano derecha. Con la mano cubre amorosamente la pequeña figura transparente del Niño, que aparece sobre el fondo oscuro: ¡estamos viendo la misma Encarnación de Dios! Sobre el arcángel y la Virgen, en un semicírculo azul, aparece en un trono rojo el "Anciano de los tiempos", la imagen con la que Dios se le aparece al profeta Daniel en una de sus visiones (Dan 7,9). De la mano con la que bendice se despliega hacia el Virgen Maria un sutil rayo azul. En la antigua Rus, otra iconografía de la Anunciación, llena de dinámica y movimiento, gozó de una popularidad aún mayor. El arcángel se dirige a la Virgen en un impulso impetuoso. Los dedos de su mano derecha, dirigidos hacia Maria, están representadas en el gesto de bendecir. Casi oímos la voz del arcángel: "¡Llena de gracia! ¡El Señor está contigo!". Por la sorpresa, Maria se sobresalta bruscamente, perdiendo el huso. Su expresión manifiesta a la vez miedo, sorpresa, atención y, por último, aceptación de la buena noticia. Del cielo, como un rayo, desciende sobre la Virgen el Espíritu Santo en forma de paloma. El gran misterio de la Inmaculada Concepción se realiza delante de nuestros ojos.
La Anunciación. Piero della Francesca. Siglo XVLa actitud del Virgen Maria, el color de sus vestidos y el de los edificios, los moldes quebrados de la arquitectura expresan claramente el drama del acontecimiento milagroso. El edificio representado al fondo muestra que la acción ocurre en casa, en la habitación. Y la Virgen misma se convierte en la morada que lleva a Dios: se inicia la encarnación de Dios en forma humana. Confrontemos ahora con los iconos rusos el fresco de la Anunciación de la Iglesia de San Francisco de Arezzo, realizado por el pintor italiano Piero della Francesca (alrededor de 1420-1492). El ángel que lleva la buena noticia se le aparece a la Virgen delante de la casa. Por la forma en que fue representada, esta casa provocó la admiración de los contemporáneos: proporciones bellísimas, arquitectura grandiosa, luminosidad de la perspectiva. El espacio representado sobre la superficie de la pared de la iglesia es muy parecido a un verdadero espacio tridimensional. Dios Padre, bajado hasta el nivel "del segundo piso" de la casa, cubre a la Virgen con su sombra. El colorido del fresco es muy rico, el conjunto de los colores suscita un fuerte efecto emocional. La Anunciación está representada de forma tan realista que parece un hecho casi cotidiano, terrenal. Lo que no es representable, lo que sólo se puede representar con símbolos, aquí está realizado con osadía. Se representa nada menos que a aquel "que nadie ha visto nunca...". Piero della Franscesca es un gran pintor del alto Renacimiento, un brillante maestro del arte realista europeo. Un arte que ha aprendido a "acercar a la tierra" también lo que es celeste, y se ha atrevido a representarlo. No tenemos que pensar, sin embargo, que la cultura y el arte europeo de aquel tiempo sean "inferiores" o "peores" que la cultura y el arte ruso. Son culturas diferentes.






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