El apóstolo San Lucas diseña el icono de la Madre di Dios

La Virgen de la Ternura
La Virgen de la Ternura “Su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.” Lc. 1, 50
“Cual la ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es el Señor para quienes le temen.” Sal. 103, 13
En el icono de la Ternura o Eleousa, llamado también de la compasión, la intención es mostrarnos a Jesús más cercano al hombre, expresando el amor de Dios a la humanidad a través de la Divina Maternidad y la Encarnación.
Desde el punto de vista teológico y humano este icono encierra un gran sentido religioso: el Hijo de Dios que se encarna para aliviar los dolores del hombre, y su Madre presintiendo el martirio de la cruz de su Hijo como consecuencia del pecado de la humanidad.
Esta imagen quiere destacar la piedad, la misericordia del Hijo de Dios, la confidencia amorosa con su madre.
“Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor, y era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla.” Os. 11. 4 a
“De modo que maméis y os hartéis del seno de sus consuelos... seréis alimentados, en brazos seréis llevados y sobre las rodillas seréis acariciados. Como uno a quien su madre le consuela, así yo os consolaré.” Is. 66, 11 a y 12 b
El lazo afectivo entre la Virgen y su Hijo es profundo, para la concesión de las Gracias divinas a los fieles que con fe y esperanza invocan a la Madre de Dios.
Ella tiene en la plegaria una tarea de intercesión como nos recuerda San Germán de Constantinopla: “Tu ayuda es poderosa en orden a la salvación y no hay necesidad de ningún intercesor ante Dios. Tú eres en efecto, la Madre de la Vida realmente verdadera. El hombre comenzó a ser espiritual, cuando Tú te convertiste en morada del Espíritu Santo... Por eso, quien está afligido, se refugia oportunamente junto a ti; quien está sin fuerzas se apoya en ti... Por ello tu pueblo cristiano, valorando su condición se refugia en ti para presentar abiertamente a Dios sus oraciones.”
En este tipo de iconos, los rostros de la Madre y el Hijo están juntos en una expresión de dulce intimidad.
“Mi amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá, dice el Señor, que tiene compasión de ti.” Is. 54, 10 b
“Tu amor Señor me sostiene. En el colmo de mis cuitas interiores, tus consuelos recrean mi alma.” Sal. 94, 18-19
Los iconos de la Ternura son muy frecuentes y en Rusia toman el nombre de la ciudad con la que está vinculada la historia de la imagen sagrada, por ejemplo: la Virgen de Vladimir, la Virgen de Korsum, la Virgen de Jaroslav.
Existen también otros tipos de iconos de Eleousa con características propias: la Glikofilussa (Virgen del dulce beso) en el que está muy acentuada la expresión de ternura de la Madre y el Hijo; la Galactotrefussa (Virgen que amamanta); la Pelagonitissa (Virgen que juguetea); la Donskaia (Virgen del Don).
La Theodorovskaia es una variante de la Virgen de Vladimir. Los dos motivos se diferencian solo por el hecho de que en la primera el Niño Jesús tiene ambos pies extendidos hacia abajo y, por tanto, no es visible la planta de los mismos, mientras que en la de Vladimir se ve la planta del pie izquierdo. En ambas versiones la Virgen toca la cara de su Hijo con la cabeza ligeramente inclinada.
Se cree que la Virgen de la Ternura, rebautizada en Rusia como de Vladimir fue pintada por San Lucas evangelista quien era médico y pintor, pero esto no tiene fundamento histórico, sino que es atribuido por una tradición litúrgica eslava.
Esta imagen fue trasladada en 1131 desde Constantinopla a Visghorod, cerca de Kiev. Desde allí, en 1155 a Vladimir de donde toma el nombre y en1395 a Moscú en donde se encuentra actualmente. La devoción de la Virgen de Vladimir se extendió rápidamente por todo el Imperio Ruso (Rusia, Bielorrusia y Ucrania) permitiendo la obtención de una gran cantidad de reproducciones.
La pintura original fue restaurada varias veces, pero la parte de los rostros es la más antigua. Tiene la belleza de una profunda espiritualidad. El rostro de María es alargado, la nariz larga y delgada, los labios minúsculos y los ojos desmesuradamente grandes. Un claroscuro etéreo confiere al modelo del rostro su calor humano. La mano se alza hacia el Hijo en señal de veneración. La Madre ofrece a su Señor a la humanidad: “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, ¡ y a ti misma una espada te atravesará el alma! a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.” (Lc. 2, 34-35).
No hay sentimentalismo: la fijeza de la mirada refleja la muda aflicción de la Madre. “Tejido con los rasgos trascendentes de la nueva criatura totalmente deificada, su rostro lleno de majestad celeste lleva al mismo tiempo todo lo humano también presente.”(P. Eudokimov).
Sostenido por la mano derecha de la Virgen, el Niño la abraza con gesto impetuoso y fija en ella sus ojos redondos abiertos de par en par. Rodeando con su mano izquierda el cuello de la Madre con tierna devoción, expresa sentimientos muy distintos a los de la Virgen, que a pesar de mostrar aflicción, también está serena porque sabe que por la redención de su Hijo los hombres podrán ser libres de la esclavitud del mal: “Él nos libró de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados.”(Col. 1, 13-14).
El traje sagrado del Niño (himation) que es dorado, contrasta con el maforion oscuro que cubre a la Virgen, también orlado en oro, lleva tres estrellas, una en la cabeza y las otras dos en ambos hombros como símbolo de la triple virginidad de María y como signo de la Santificación de la Trinidad como Madre de Dios.
El icono de la Virgen de Vladimir fue prototipo y modelo de generaciones y generaciones de pintores, que al contemplar su imagen siempre tenían algo que aprender y descubrir. Desde 1395 es venerada como Madre de Rusia. Ante ella era coronado el Zar y consagrados los Patriarcas. Desde entonces nunca ha faltado este icono en los momentos importantes de la vida de la Nación, como si de su tesoro más excelso se tratase. Se instituyó una primera fiesta litúrgica el 26 de Agosto, luego una segunda el 28 de Junio y una tercera el 21 de Marzo.







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