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Los iconos de Cristo ocupan el lugar principal tanto en
el templo ortodoxo como en la casa de todo creyente. La imagen canónica
de Dios bajo la forma humana fue confirmada en el siglo IX: ...de
aspecto bello... con las cejas próximas, los ojos bellísimos,
la nariz larga, los cabellos claros, inclinado, humilde, con un bellísimo
color de cuerpo, con dedos finos, manso, silencioso, paciente....
Los cristianos primitivos imaginaban a Cristo bajo la forma de ángel,
de pez, de buen pastor que lleva al cordero sobre sus hombros. Hoy existen
dos tipos de imagen del Salvador: 1) como Omnipotente y Juez: como Rey
de Reyes; 2) bajo la forma con la cual ha vivido entre los hombres y ha
realizado su servicio (también bajo la forma de niño o jovencito).
A veces se pueden encontrar imágenes de Cristo bajo la forma de
ángel.
Pero si las maneras de representarlo son tan variadas, ¿no será
difícil reconocer al Salvador en los iconos? No, es fácil
gracias a un detalle: la imagen de Cristo tiene una aureola con la cruz
pintada en su interior. ¿Qué es una aureola? Esta palabra
se traduce del latín como nube, niebla,
nimbo. La aureola es el símbolo de una luz divina sobrenatural,
revelada por el Salvador a sus discípulos sobre el monte Tabor:
Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante
como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
La aureola sobre los iconos del Salvador lleva también una Cruz
pintada en su interior. Hay también tres letras griegas, que recuerdan
las palabras que Dios dijo a Moisés: Yo soy el que soy, el
Existente.
Mediante la aureola confesamos en Cristo dos naturalezas: divina y humana.
El pintor del icono pinta la faz de Cristo similar a un rostro
humano, y con ella confiesa el dogma de que Cristo es completamente
hombre en su humanidad. La aureola transmite que Cristo es completamente
Dios en su Divinidad.
En los iconos, Cristo aparece a menudo pintado con el libro, que puede
estar abierto o cerrado. El libro abierto contiene una cita del evangelio.
El libro puede representarse también bajo la forma de rollo, pero
su interpretación simbólica es siempre única: la
palabra de salvación con la cual Cristo ha venido al mundo.
Contemplemos los vestidos de Cristo. Habitualmente, se representa al Dios-Hombre
vestido con un quitón (tunica) de color rojo y un himation
(manto) azul.
El color rojo simboliza la naturaleza terrenal y humana del Salvador;
el azul, la naturaleza celestial y divina.
Habitualmente, sobre el hombro derecho de la túnica puede verse
aún una franja oscura cosida a ella: esta franja en el mundo antiguo
era signo de noble dignidad. Esta franja sobre los iconos es símbolo
de la pureza y perfección de la naturaleza terrenal del Salvador
y signo de su especial papel mesiánico.
Los iconos del Salvador tienen seis tipos iconográficos específicos:
1. Spas (el Salvador) no hecho por manos humanas;
2. Spas (el Salvador), llamado Pantocrator;
3. Spas (el Salvador) en el trono;
4. Spas (el Salvador) entre las potencias;
5. Spas (el Salvador) llamado Emmanuel;
6. Spas (el Salvador) en el silencio.
Spas (el Salvador) no hecho por manos humanas
Spas (el Salvador) no hecho por manos humanas fue siempre
una de las imágenes más amadas en Rusia. Precisamente esta
imagen estaba pintada en las banderas del ejército ruso. Existen
dos tipos de esta imagen no hecha por manos humanas: el Salvador sobre
el velo y el Salvador sobre la teja. En los iconos de el Salvador
sobre el velo, la faz de Cristo se representa sobre un velo
(sudario), cuyos lados superiores están anudados. La faz
de Jesucristo es un rostro de un hombre de mediana edad con rasgos delicados
e inspirados, con la barba dividida en dos, los cabellos largos y trenzados
en las puntas y con la raya en el medio.
La historia de esta imagen es la siguiente. El Zar de Edesa, Avgar, enfermo
de lepra, dirigió al Salvador una invitación para que vieniera
a visitarlo. El Salvador no podía salir de viaje para Avgaria.
Pero realizó este milagro: se lavó la cara y se la secó
con una toalla, en la cual quedó la impronta milagrosa de su faz.
En consecuencia, cuando llegó a Edesa el apóstol Tadeo para
predicar allí el evangelio, Avgar y los habitantes de Edesa aceptaron
el bautismo y se hicieron cristianos. La imagen no hecha por manos humanas
fue pegada a una tabla y colocada sobre la cancela de la ciudad.
Sobre la aparición del icono de el Salvador sobre la teja
habla la siguiente leyenda. Tiempo después, uno de los zares de
Edesa se volvió de nuevo al paganismo y la imagen fue ocultada
dentro del muro que redeaba la ciudad y el lugar se olvidó. En
el año 545, durante el asedio de Edesa por parte de los persas,
al obispo de Edesa le fue revelado el lugar donde se encontraba la imagen.
Cuando se retiraron los ladrillos, los habitantes de la ciudad vieron
no sólo que el icono se conservaba en buen estado, sino también
una impronta de él sobre la tablilla de arcilla (teja) que cubría
la imagen no hecha por manos humanas.
Sobre el icono de el Salvador sobre la teja no se nota el
velo, el fondo es liso y a veces se imita la estructura de la teja o bien
un simple fragmento de mampostería.
En los iconos rusos del Spas no hecho por manos humanas se representa
al Salvador habitualmente en actitud serena, con los ojos abiertos. Los
católicos dibujan el rostro de Cristo sufriente, a veces con los
ojos cerrados, la corona de espinas sobre la cabeza y rastros de sangre.
Spas (el Salvador), llamado Pantocrator
Spas (el Salvador), llamado Pantocrator es otro icono que
puede verse en todo templo ortodoxo. Por lo general, el fresco o el mosaico
del Pantocrator se encuentra en el centro de la cúpula central
de la iglesia. Cristo está cubierto por la túnica y el manto.
La faz del Salvador muestra la edad de Cristo cuando predicaba:
cabellos largos y lisos sobre los hombros, bigote no muy grande y una
barba corta. Con la mano derecha bendice; con la izquierda sujeta el evangelio,
que puede estar cerrado o abierto.
Spas (el Salvador) en el trono
Spas (el Salvador) en el trono es un icono que guarda mucha
relación con el precedente (el libro, la mano que bendice), pero
la figura de Cristo se representa siempre sentada en un trono. El trono
es el símbolo del Universo, de todo el mundo visible e invisible
y, además, es símbolo de la gloria real del Salvador.
Spas (el Salvador) entre las potencias
Spas (el Salvador) entre las potencias es la imagen central
del iconostasio del templo ortodoxo. También este icono tiene muchas
cosas en común con el Pantocrator y con el Salvador
en el trono, pero es diferente por su simbología más
compleja. Cristo, con túnica y manto, sentado en el trono y sujetando
el libro, aparece sobre un fondo de un cuadrado rojo con los ángulos
alargados. El cuadrado es el símbolo de la tierra. En los cuatro
ángulos del cuadrado se pueden encontrar las imágenes del
ángel (el hombre), el león, el toro y el águila.
Son símbolos de los evangelistas (respectivamente, Mateo, Marcos,
Lucas y Juan) que llevan la palabra de salvación a todas las partes
del mundo. Encima del cuadrado rojo hay un círculo azul: es el
mundo espiritual. En este círculo se representan los ángeles,
las potencias celestiales (de las que toma nombre la imagen). Por encima
del círculo azul aún hay un rombo rojo (símbolo del
mundo invisible).
Este icono del Salvador es un auténtico tratado teológico
en colores. La iconografía se apoya, sobre todo, en el Apocalipsis
del Apóstol San Juan; la imagen muestra a Cristo como aparecerá
al final de los tiempos.
Spas (el Salvador) Emmanuel
Spas (el Salvador) llamado Emmanuel es una imagen de Cristo
a los doce años. El rostro del Salvador corresponde al texto evangélico:
Cuando tuvo doce años, sus padres subieron, como de costumbre,
a Jerusalén, a la fiesta. Emmanuel se traduce por Dios
con nosotros. El Cristo adolescente está representado con
túnica y manto y un rollo en la mano. Esta imagen es bastante rara.
Spas (el Salvador) en el silencio
Spas
(el Salvador) en el silencio es un icono de Cristo aún más
raro. Si el Salvador llamado Emmanuel y el Salvador
no hecho por manos humanas representan a Cristo tal como estuvo
en la tierra, y el Salvador entre las potencias" así
como se le verá al final de los tiempos, el Salvador en el
silencio es un Cristo antes de su venida a los hombres. Es la única
imagen de Cristo en la que en la aureola, en vez de la cruz, hay una estrella
de ocho puntas. Esta estrella está formada por dos cuadrados: uno
de ellos simboliza la divinidad del Señor; el otro, el misterio
de la impenetrabilidad de la Divinidad. Se representa al Salvador con
forma de ángel, como un joven con manto blanco de largas mangas.
Sus manos se cruzan sobre el pecho, a la espalda tiene dos alas bajadas.
El icono transmite la imagen angélica del Hijo de Dios, de Cristo
antes de su encarnación, del Ángel de la Gran Asamblea.
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